Ferias agroecológicas como escenarios de cohesión social: dinámicas de interacción y construcción comunitaria, 2025

Jessica Criollo Bravo1

Ximena Peralta Vallejo2

Pamela Abad Merchán3

Darleny Samanta Ramírez Ramírez4

Sonia Catalina Sigüenza Orellana5

 

Recibido: 8/02/2026 Aceptado: 20/03/2026 Actualizado: 4/08/2026

DOI: 10.17151/luaz.2026.63.15

Resumen

En América Latina, las ferias agroecológicas se consideran alternativas frente al modelo de la agroindustria, pues logran combinar producción campesina con consumo responsable y con soberanía alimentaria. No obstante, se enfrentan a múltiples limitaciones de tipo estructural, organizativa y social que limitan la consolidación de una alternativa a la agricultura convencional. Este panorama muestra la imperiosa necesidad de profundizar en su análisis como espacio de cohesión social y de identidad comunitaria. En este contexto, se plantea como objetivo analizar la contribución de las ferias de la Red Agroecológica del Austro (RAA) al fortalecimiento de la cohesión social en el marco de la economía campesina. Para ello, se adoptó una metodología mixta que combinó para el levantamiento de datos la entrevista y la encuesta, con el fin de captar tanto la voz de las productoras como la percepción de las personas consumidoras y otras personas que conforman este entramado. Los resultados indican que las ferias constituyen espacios de reciprocidad social y económica, con participación predominantemente femenina (productoras y consumidoras), quienes refuerzan el lugar central de la sostenibilidad socioeconómica familiar. La producción de alimentos, el trabajo reproductivo y la comercialización son aspectos que coexisten y construyen la misma práctica que garantiza la subsistencia de la agricultura familiar y promueven, a su vez, la socialización femenina y la construcción de la confianza en el grupo. En cuanto a las prácticas ambientales y las condiciones de infraestructura, se observa que, aunque existen limitaciones materiales, estas no generan desarticulación, sino que fomentan la cooperación y la búsqueda de soluciones colectivas. Las dinámicas organizativas revelan que las ferias funcionan como una infraestructura social, donde la solidaridad, la enseñanza mutua y la reciprocidad prevalecen sobre posibles rivalidades, cimentando identidades colectivas.

Palabras clave: cohesión social, economía campesina, ferias agroecológicas, prácticas ambientales, soberanía alimentaria

Agroecological Fairs as Venues for Social Cohesion: Dynamics of Interaction and Community Building, 2025

Abstract

In Latin America, agroecological fairs are considered alternatives to the agribusiness model, as they successfully combine small-scale farming with responsible consumption and food sovereignty. However, they face multiple structural, organizational, and social constraints that limit the consolidation of an alternative to conventional agriculture. This situation highlights the urgent need to conduct a more in-depth analysis of these fairs as spaces for social cohesion and community identity. In this context, the objective is to analyze the contribution of the markets of the Southern Agroecological Network (RAA) to strengthening social cohesion within the framework of the peasant economy. To this end, a mixed-methods approach was adopted that combined interviews and surveys for data collection, with the aim of capturing both the voices of women producers and the perceptions of consumers and other individuals who make up this network. The results indicate that the markets serve as spaces for social and economic reciprocity, with predominantly female participation (producers and consumers), who reinforce the central role of family socioeconomic sustainability. Food production, reproductive labor, and marketing are aspects that coexist and form part of the same practice that ensures the subsistence of family farming and, in turn, promotes women’s socialization and the building of trust within the group. Regarding environmental practices and infrastructure conditions, it is observed that, although material limitations exist, these do not lead to disorganization but rather foster cooperation and the search for collective solutions. Organizational dynamics reveal that the markets function as a social infrastructure, where solidarity, mutual learning, and reciprocity prevail over potential rivalries, cementing collective identities.

Keywords: social cohesion, peasant economy, agroecological fairs, environmental practices, food sovereignty


Introducción

Las ferias agroecológicas se han destacado en muchos países de América Latina como alternativas frente al modelo de la agroindustria, pues logran combinar producción campesina con consumo responsable y con la soberanía alimentaria. Sin embargo, diversas investigaciones han evidenciado que estas experiencias, en algunas ocasiones, enfrentan serias dificultades de sostenibilidad. En algunos casos se convierten en espacios comerciales en sentido estricto, dejando de lado el sentido educativo, ambiental, cultural y social (Guevara et al., 2023). En otras ocasiones predomina visiones fundamentalmente económicas (León-Vega et al., 2022).

Además, suelen carecer de infraestructura, transporte y el apoyo institucional, situación que limita su sostenibilidad y escalamiento (Arce et al., 2024). A esto se suma la concentración de pocos feriantes y la baja escala productiva, lo cual dificulta el impacto económico y la sostenibilidad de la agrobiodiversidad (Barros et al., 2025). Asimismo, la pandemia de COVID-19 visibilizó la vulnerabilidad de estos espacios, el rol fundamental de los cuidados y a las mujeres como actoras clave en su sostenibilidad (Altamirano Solarte, 2023). Por otro lado, se muestra la existencia de tensiones en el funcionamiento de estos espacios donde se involucran actores campesinos, actores técnicos y feriantes, lo cual complica la generación de confianza o de sujetos colectivos para la masificación de la agroecología (Peredo Parada et al., 2025).

Por lo tanto, las ferias agroecológicas son algo más que un mercado; son espacios de resistencia cultural, de sostenibilidad ambiental y de construcción comunitaria. Sin embargo, estas se enfrentan a limitaciones estructurales, organizativas y sociales que limitan la consolidación de una alternativa a la agricultura convencional. Este panorama muestra la imperiosa necesidad de profundizar en su análisis como espacio de cohesión social y de identidad comunitaria, dejando de lado miradas reduccionistas que han entendido al comercio como una mera solución económica.

Además, estos estudios muestran que el interés académico en las ferias ha recaído muchas veces en las cuestiones productivas, comerciales y de infraestructura, frecuencia de participación, entre otros, en detrimento de aquellas dimensiones sociales y organizativas que hacen de la feria un lugar de encuentro y de afirmación de la identidad; la falta de un análisis de estos aspectos ha imposibilitado explicar hasta qué punto las ferias agroecológicas son significativas en la economía campesina y pueden reforzar la identidad y la cohesión social en contextos de desigualdad, migración rural y cambio climático.

Ello justifica la necesidad de investigar a las ferias agroecológicas, más allá de los fines económicos, analizándolas desde las especificidades de la construcción de la cohesión social y la identidad de los campesinos, como escenarios sociales de construcción de lazos a partir de la confianza, la solidaridad y la pertenencia. En este contexto surge la pregunta de investigación: ¿Cómo las ferias agroecológicas, a partir de las características sociodemográficas de las personas participantes, las prácticas productivas y ambientales y las dinámicas organizativas y relacionales, aportan al fortalecimiento de la cohesión social desde una economía campesina?

En este contexto, el presente artículo busca analizar la contribución de las ferias de la Red Agroecológica del Austro (RAA) al fortalecimiento de la cohesión social en el marco de la economía campesina, durante el año 2025. Para ello, se propone (i) caracterizar el perfil sociodemográfico y productivo de las personas participantes de las ferias; (ii) examinar las prácticas ambientales, así como las condiciones de infraestructura que se dan en las ferias; (iii) estudiar las dinámicas organizativas y de interacción social presente en las ferias de la RAA.

De la economía campesina a las ferias agroecológicas

La economía campesina ha sido abordada, por varios autores, para comprender los tipos de producción y reproducción social que se han dado como alternativas al capitalismo agroindustrial (Di Paula López, 2025; Pérez Winter, 2014). En este sentido, Chayanov (1925) señala como característica de la economía campesina el trabajo familiar, dirigido a la satisfacción de necesidades de consumo, así como a la reproducción del grupo doméstico, más que a maximizar ganancias, proponiendo, por consiguiente, como principio del equilibrio trabajo-consumo para la familia, que hace que la intensidad de su esfuerzo productivo se regule.

De este modo, la producción campesina se constriñe a aquellas necesidades vitales del hogar y tal situación permite comprender cómo sobreviven determinadas unidades de producción en momentos de crisis o bien en situaciones de competencia con empresas capitalistas.

El sistema productivo campesino se caracteriza por el equilibrio entre producción y consumo. Su finalidad central es el valor de uso (Lamarche, 1998). En este sentido, el aporte de Van der Ploeg (2008) sobre la categoría condición campesina, entendida como una configuración de prácticas que buscan autonomía en contextos de dependencia y marginación, presenta como características:

 

(1) la lucha por la autonomía que se realiza en (2) un contexto caracterizado por relaciones de dependencia, marginación y privaciones. Esa condición tiene como objetivo y se concreta en (3) la creación y desarrollo de una base de recursos auto-controlada y auto-gestionada, la cual a su vez permite (4) formas de co-producción entre el ser humano y la naturaleza viva que (5) interactúan con el mercado, (6) permiten la supervivencia y perspectivas de futuro y (7) se retroalimentan en la base de recursos y la fortalecen, mejorando el proceso de co-producción y fomentando la autonomía y, de esa forma, (8) reducen la dependencia. Dependiendo de las particularidades de la coyuntura socioeconómica dominante, la supervivencia y el desarrollo de una base de recursos propios podrán ser (9) fortalecidos a través de otras actividades no agrícolas. Finalmente, existen (10) patrones de cooperación que regulan y fortalecen esas interrelaciones. (Van Der Ploeg, 2008, p. 40)

A partir de este concepto, Van Der Ploeg (2008) intenta explicitar la forma de hacer agricultura que tiene su raíz en la condición campesina, de la cual proviene. Esta forma se refiere a la manera de organizar la producción; en función de su condición campesina, se basa en el trabajo familiar y la creación de valor añadido mediante el uso de recursos propios auto-gestionados, y no en la dependencia de insumos externos. Por consiguiente, esta forma de hacer agricultura implica una relación de co-producción con la naturaleza viva, en la cual se asocia la tierra, el agua, los animales y la biodiversidad en el proceso agrícola. A su vez, denota estrategias de distanciamiento relativo con el mercado, en la búsqueda de preservar la autonomía y la reproducción social campesina (Van der Ploeg, 2008). En trabajos recientes, la economía campesina se considera como un sistema que funciona de forma diferenciada, estructurada en unidades familiares multidimensionales. En esta economía se destaca la pluriactividad y la maximización del trabajo familiar para fortalecer la resiliencia. Además, las familias campesinas priorizan la autosuficiencia a través de la generación de recursos propios. Esta economía se distingue por la diversidad de sistemas productivos y el autoconsumo de alimentos, situación que contribuye tanto a la satisfacción de las necesidades económicas como al fortalecimiento de la soberanía alimentaria (López Melo y Barrientos Fuentes, 2023).

Mientras que para Jover Maestre et al. (2020), la economía campesina estaría sujeta a la necesidad de garantizar la reproducción de los grupos domésticos, tratando de evitar el agotamiento de los medios naturales y transformados, así como la especialización de los espacios naturales y de sus actividades productivas. Las economías campesinas son fundamentales en la producción de alimentos de calidad, en la conservación de la biodiversidad genética, en el abastecimiento de alimentos en lugares alejados y en la construcción de mercados locales y redes de cooperación para zonas rurales (Santacoloma-Varón, 2015).

Considerando estos conceptos, para esta investigación, la economía campesina se entiende como un sistema de producción social y familiar, autónomo y diversificado, que persigue la reproducción de la vida y la soberanía alimentaria, que se sostiene en la relación trabajo-consumo, prioriza el valor de uso por sobre el valor de cambio y se fundamenta en relaciones de co-producción con la naturaleza y prácticas comunitarias.

Las ferias agroecológicas

Las ferias agroecológicas pueden ser entendidas como espacios relacionales que garantizan, desde lo económico, precios justos y condiciones de vida digna para las productoras; que refuerzan, desde lo social, la cohesión comunitaria y la confianza a través de intercambios materiales y simbólicos; que representan, desde lo ambiental, una ética de la coproducción y la convivencia con la biodiversidad; que operan, desde lo político, como espacios móviles y heterogéneos en donde se produce la agencia colectiva y se crean alternativas al modelo agroindustrial hegemónico. En este sentido, autores como Jover Maestre et al. (2020) las conceptualizan como “espacios donde se materializa una propuesta de convivencia en la que se reconoce la agencia de entidades que suelen pasar desapercibidas como parte del colectivo” (Jover Maestre et al., 2020, p. 94). Por su parte, Franco Hernández et al. (2022) las define como:

Arenas de acción donde los actores propenden a una racionalidad de sostenibilidad en las esferas sociales, políticas, económicas y ambientales (ecológicas); formulan estrategias en contraposición a la hegemonía de imperios alimentarios y la globalización de estos, y permiten el desarrollo de economías locales y de incidencia política en sus territorios. (p. 32)

En el cantón Cuenca, la ordenanza que fortalece la comercialización agroecológica, justa y solidaria, en su Art. 4 define a las ferias campesinas como “espacios de comercialización constituidos por grupos de pequeños productores campesinos organizados y con identidad, en donde se realizan intercambio asociativo y venta directa a consumidores” (Concejo Municipal del Cantón Cuenca, 2025).

 

Cohesión social y relaciones comunitarias

Las sociedades son realidades complejas que pueden presentar estabilidad, inestabilidad y conflicto, pues se configuran a partir de estructuras heredadas que se reproducen, pero también cambian mediante procesos históricos continuos de organización y transformación (Lara, 2024). Esta naturaleza cambiante exige marcos teóricos capaces de entender estos procesos sociales. En este sentido, la idea de cohesión social adquiere un carácter central, pues permite dar cuenta de cómo, en ese mundo de complejidad y transformación, la gente construye vínculos, establece interacciones y da sentido a la vida comunitaria.

Según Silvera Sarmiento et al. (2016), la cohesión social y el sentido de identidad dentro de una comunidad se fortalecen a medida que las personas se organizan, generando vínculos de confianza, solidaridad y un sentido de pertenencia que trasciende lo individual. De este modo, la cohesión puede verse como una característica de un grupo social que emerge cuando sus miembros mantienen lazos que los conectan entre sí, integrándose en una comunidad (Carmona Ramírez, 2015).

De acuerdo con Carmona Ramírez (2015), la cohesión social involucra la adopción de comportamientos y relaciones sociales, de ahí que se fundamenta en cinco dimensiones: valores comunes, orden social, solidaridad y equidad, sociabilidad y sentido de pertenencia. Estas dimensiones contribuyen a entender la cohesión como un tema normativo y una práctica social cotidiana que organiza vínculos y que reafirma identidades colectivas. En este sentido, cuando los vínculos sociales son estables, especializados y temporalizados, se configuran sentimientos de pertenencia a determinado lugar o grupo social. Por lo tanto, las relaciones sociales crean afectos y construyen una base valorativa compartida que realimenta el deseo de vincularse con otros miembros de la comunidad que comparten la misma base normativa (Paugam, 2012).

Para Vergara Erices (2019), la cohesión social se entiende como “un estado de cosas el cual consiste en la existencia de un sentimiento de pertenecer a un grupo social o territorial y en el establecimiento de relaciones sociales con los miembros que componen dicho grupo” (p. 280).

Desde una perspectiva más amplia, Muentes Rivera et al. (2023) sostienen que “una sociedad cohesionada es entonces aquella que busca el bienestar de todas las personas, combate la exclusión y la marginación, crea sentido de pertenencia, promueve la confianza y ofrece oportunidades de movilidad social” (p. 4267). Con ello, la cohesión se relaciona con la integración comunitaria de un territorio y con la justicia social y la equidad de acceso a oportunidades. Tal como lo afirman Villalobos Garrido et al. (2020), quienes expresan que “la dimensión sociocultural sea el eje central del proceso, puesto que es allí donde se genera la confianza y la cohesión social para el proyecto de vida colectivo” (p.159).

A partir de los aportes descritos, para esta investigación, la cohesión social se la entiende como un entramado de vínculos, normas, valores y sentimientos de pertenencia que dan unidad a una comunidad y le otorgan la capacidad para actuar en forma colectiva. Su relevancia radica en que constituye la base para la solidaridad, la confianza mutua y la construcción de la identidad; todos ellos son elementos centrales para robustecer a las organizaciones campesinas y las ferias agroecológicas como espacios de interacción y construcción colectiva.

Las ferias agroecológicas y su incidencia en la cohesión social en América Latina

En América Latina, las ferias agroecológicas se han convertido en un objeto de creciente interés académico en la medida en que representan alternativas al modelo agroindustrial. Al respecto, las ferias agroecológicas, en Brasil, según el estudio de Guevara et al. (2023), se valoran sobre la visión del intercambio comercial y no desde la dimensión educativa, cultural y social que estas tienen para contribuir a la cohesión social comunitaria. Las conclusiones de León-Vega et al. (2022) llegan a ser, en este sentido, parecidas, ya que destacan que el enfoque que prima en el ámbito de su estudio, es predominantemente económico y deja de lado la formación ambiental y el trabajo de sensibilización vinculado al consumo. Desde la experiencia peruana se pueden destacar los resultados de la investigación llevada a cabo por Arce et al. (2024), para quienes las ferias campesinas cumplen una función importante en la soberanía alimentaria y en la identidad cultural campesina. Sin embargo, se reconoce que no cuentan con infraestructura adecuada, transporte y apoyo institucional, situación que pone en riesgo su sostenibilidad. Por su parte, Barros et al. (2025) evidencia que la concentración de pocos feriantes y la limitada escala productiva dificultan el impacto económico de las ferias y limitan la preservación de la agrobiodiversidad. En tanto que para Blanco (2020), las ferias son espacios sociales, procesos de organización colectiva y estrategias de intervención local que contribuyen a la integración territorial.

Para Altamirano Solarte (2023), las ferias agroecológicas en Ecuador durante la pandemia de COVID-19 han demostrado sus vulnerabilidades frente a crisis externas, pero también la pertinencia del trabajo de cuidados y de la organización comunitaria, en particular de las mujeres rurales para la sostenibilidad de la vida. En el caso de Chile, Peredo Parada et al. (2025), se han identificado tensiones entre campesinos, técnicos, feriantes e inspectores de certificación, que tensionan la confianza y la posibilidad de construir sujetos de manera colectiva para masificar la agroecología. En Brasil, Regis et al. (2025) indican que en las ferias persisten las dificultades asociadas con la propia movilidad de los feriantes, la escasa afluencia del público asistente y la débil planificación de los productos, lo que pone en peligro su continuidad a pesar de su capacidad para ser un espacio de identidad y cohesión social.


Materiales y métodos

El estudio adopta una metodología mixta (cualitativa-cuantitativa), permitiendo utilizar diversas técnicas y herramientas durante el proceso de levantamiento de datos, así como en su análisis. La metodología cuantitativa se caracteriza porque el análisis de la realidad social se explica desde una visión externa y objetiva (Hernández-Sampieri et al., 2014). Se utiliza la toma de datos para poner a prueba la hipótesis a partir de la medición numérica y estadística, con la finalidad de establecer pautas de comportamiento y poner a prueba teorías, buscando la exactitud de mediciones que permitan generalizar los resultados (Hernández-Sampieri y Mendoza-Torres, 2018). Mientras que la metodología cualitativa se caracteriza porque examina la forma en la que las personas perciben y experimentan los fenómenos que los rodean, profundizando en sus puntos de vista, interpretaciones y significados (Gómez Mendoza, 2000).

La investigación utiliza un diseño que se ajusta a un estudio de caso múltiple. Estas corresponden a las tres ferias agroecológicas de la RAA (Las Herrerías, Cristo Rey y La Chichería). Estas ferias operan dentro del territorio urbano de la ciudad de Cuenca. Los dos primeros espacios han sido asignados mediante convenio por el Gobierno Autónomo Descentralizado del cantón Cuenca. Mientras que la “Chichería” es un espacio de comercialización de una de las técnicas de apoyo de la Red.

El componente cuantitativo se desarrolla desde un corte descriptivo, utilizando como técnica de toma de datos, la encuesta estructurada, aplicada tanto a las personas consumidoras como a las productoras de tres ferias agroecológicas de la RAA. En el caso de las productoras, la encuesta se aplica a las 35 socias activas de las tres ferias. Mientras que, en el caso de las consumidoras, la muestra fue de 288 encuestas, elegidas aleatoriamente. Con este tamaño muestral se puede conseguir el nivel de confianza del 95 % y un error de ±5 % aproximado, lo que otorga validez a los hallazgos. El instrumento para el levantamiento de datos es el cuestionario, construido con base en la matriz de operativización elaborada a partir del marco teórico del proyecto “Red Agroecológica Comunitaria: enfoque integral para el diseño y fortalecimiento de ferias agroecológicas en Cuenca”. Se elaboraron dos cuestionarios, uno dirigido a las personas consumidoras y el otro a las personas productoras.

Estos están estructurados en cinco secciones temáticas (sociodemográfica, temas ambientales, infraestructura, dinámicas sociales, eje económico-financiero). Esta estructura permite un análisis integral del comportamiento y percepción del consumidor en relación con la sostenibilidad de las ferias

Respecto al componente cualitativo, se implementa como técnica la entrevista grupal, con la participación de 26 socias de la RAA, distribuidas en tres grupos. Una técnica asociada a la RAA, el técnico del EDEC, empresa pública del GAD municipal de Cuenca, responsable de su fortalecimiento. Para la aplicación de las entrevistas, se elaboran las guías de entrevistas en función de los objetivos planteados y, previo a la aplicación, se solicita el consentimiento informado a cada participante.

Para el análisis de los datos cuantitativos, la información se organiza en una base de datos con el apoyo de software estadístico como SPSS, situación que facilita la aplicación de técnicas de estadística descriptiva. Los resultados se presentan mediante tablas de frecuencia, porcentajes, medidas de tendencia central (media) y medidas de dispersión (como la desviación estándar), lo que permite una interpretación precisa de los datos.

En cuanto a los datos cualitativos, se transcriben y se analizan utilizando el software ATLAS.ti 25. A través de la técnica de análisis de contenido, se identifican categorías, patrones y significados relevantes dentro del discurso de los actores participantes. Los resultados se exponen de forma narrativa y categórica, complementados con citas textuales significativas, lo que permite profundizar en las percepciones, experiencias y valoraciones de las personas participantes en la investigación en torno a las ferias agroecológicas y su aporte para la cohesión social.


Resultados

Perfil sociodemográfico y productivo de las personas participantes de las ferias

El análisis de los datos cuantitativos respecto al perfil sociodemográfico de las personas participantes muestra que, respecto al sexo, la mayoría fueron mujeres, tanto del grupo de productoras (88,6 %) como del grupo de consumidoras (69,1 %). En cuanto a la etnia, se observó que el 85,7% de las productoras se identificó como blanca y el 14,3 % como mestiza; en contraste, en el grupo de las personas consumidoras, el 95,8 % se identificó como mestiza y el 3,5 % como blanca.

Respecto a la escolaridad, el grupo de las productoras fue principalmente de escolaridad básica, con un 40 % con primaria, un 31,4 % con básica y un 17,1 % con bachillerato; el 5,7% llegaron a un tercer nivel y el 5,7% no reportaron estudios. A diferencia de las personas consumidoras, este grupo mostró un mayor nivel de escolaridad: 31,9 % bachillerato, 33,0 % un tercer nivel y 14,6 % un cuarto nivel, seguido de un 13,9 % con primaria, un 5,9 % básica y un 0,7 % sin estudios. En la variable estado civil, los mayores porcentajes se registran en la variable casadas, tanto en productoras (62,9 %) como consumidoras (49,0 %) (Tabla 1).

Tabla 1. Características sociodemográficas: Productoras y consumidoras de las ferias RAA

Nota. Elaboración propia.

La Tabla 2 muestra que, en el caso de las personas consumidoras (n=288), la media de edad fue de 51,50, con una edad mínima de 17 años y una máxima de 88 años y una desviación típica de 16,142. En tanto que, en el caso de las personas productoras (n=35), la media de edad fue de 49,89 años, con una edad mínima de 23 años y una máxima de 71 años y una desviación típica de 12,09.

Tabla 2. Promedio de edad: Productoras y consumidoras de las ferias de la RAA

Nota. Elaboración propia.

Condiciones ambientales y de infraestructura presentes en las ferias de la RAA

En la Tabla 3 los resultados evidencian que existen percepciones opuestas en productoras y consumidoras frente a la contaminación ambiental en las ferias. Así, el 74,3 % de las productoras sostiene que hay contaminación atmosférica, frente al 40,3 % de las consumidoras. De igual manera, las productoras manifiestan mayores niveles de molestia ante la contaminación ambiental (22,9 % “Medianamente molesto”, 8,6 % “Bastante molesto”, 2,9 “Muy molesto”) frente a las consumidoras (65,6 % “No molesto”, 14,2 % “Poco molesto”, 13,2 % “Medianamente molesto”, 5,6 % “Bastante molesto”, y un 1,4 % indica que es “Muy molesto”).

Algo similar ocurre con el ruido de vehículos: el 71,4 % de las productoras sostiene que sí existe ruido en los lugares de comercialización, frente a un 39,6 % de las consumidoras que no lo perciben.

En cuanto a la percepción de molestia de la contaminación auditiva, las productoras tienden a calificarla entre “Nada molesto” (25,7 %), “Poco molesto” (42,9 %) y “Medianamente molesto” (20,0 %); por su parte, la mayoría de las consumidoras consideran el ruido como irrelevante, en este sentido, el 65,6 % afirma que “No molesta” el ruido en la feria, el 14,6 % indica que es “Poco molesto”, el 12,2% que es “Medianamente molesto”, el 6,6 % “Bastante molesto” y el 1% indica que es “Muy molesto”. Los resultados muestran que las productoras experimentan con mayor intensidad los problemas de la contaminación ambiental (ruido y aire). 

Tabla 3. Percepción sobre la contaminación auditiva y del aire en las ferias de las RAA

Nota. Elaboración propia.

Respecto a las prácticas ambientales presentes en las ferias de la RAA, se observa que, en cuanto a los empaques, el 94,3 % de las productoras los califican como deficientes. En la disposición de los desechos durante las ferias de la RAA predomina el uso de sacos o saquillos (28,6 %) seguido por los tachos (25,7 %) y la cubeta, con el mismo porcentaje (25,7 %), sin que exista un sistema de gestión. En relación con los plásticos, papel y cartones, el 71,4 % de las productoras indica que los desecha en la basura, el 28,6 % que los reutiliza o los recicla (Tabla 4).

Tabla 4. Prácticas ambientales de las productoras de la RAA en las ferias agroecológicas

Nota. Elaboración propia.

Otra de las prácticas ambientales analizadas es el destino de los excedentes o sobrantes de alimentos, observándose en la tabla 5 que, el 48 % de las productoras los utiliza como alimento para animales, el 25,7 % los consume en casa; el 22,9 % los vuelve a vender; el 17,1 % lo usa para convertir en abono; el 11,4 % indican que los intercambian (trueque); en menor proporción (5,7 %) lo usa para la siembra y el 2,9 % lo desecha.

Tabla 5. Destino de los excedentes o sobrantes de alimentos

Nota. Elaboración propia.

Respecto a la infraestructura, en términos de accesibilidad, un 42,9 % de las productoras considera que llegar a la feria es accesible, en concordancia con el 81,3 % de las personas consumidoras. En contraste, un 22,9% de las productoras las consideran poco accesibles y un 8,6% como no accesibles, frente a un 5,2% y 0,7% en las consumidoras, respectivamente. Considerando el 74,3% de las productoras y el 93,8 % de las consumidoras como adecuadas, las primeras consideran que existen mayores dificultades (Tabla 6).

Tabla 6. Percepción de infraestructuras de las ferias de la RAA

Nota. Elaboración propia.

El análisis de las entrevistas evidencia que cada una de las ferias de la RAA cuentan con su propio reglamento que ordena su funcionamiento y prácticas, aunque hay limitaciones en cuanto a su cumplimiento. Uno de los principales problemas observados es el uso de plásticos que, si bien intentan erradicar, no obstante, no se logra, ya que las personas consumidoras no traen recipientes propios y escogen utilizar productos desechables. Como indican algunas productoras,

De erradicación de fundas sí, hemos hablado muchísimo, pero el cliente no trae nada, vienen vacíos, y cuando les pedimos que por favor la otra semana traiga su bolsito, no dicen, entonces para qué viene si no traes fundas (…) se van enojados. (CR0022, entrevista grupal 3, 2025).

Esta situación obliga a las productoras a continuar utilizando plásticos, aunque se ha logrado reducir en “casi un 50 %; ya no se utilizan muchas fundas, llevan en bolsito de tela” (HR001, entrevista grupal 2, 2025).

La Empresa de Desarrollo Económico de Cuenca - EDEC EP tiene una función importante en la capacitación sobre prácticas ambientales, pero el alcance está condicionado a la disposición de las personas consumidoras de modificar hábitos. Se ha constatado que las prácticas tradicionales de venta, como el uso de manteles y recipientes reutilizables, han disminuido a lo largo del tiempo, como se puede observar cuando una productora recuerda que “antes (...) todo era en el mantel grande, todo y arriba aquí un nudo, a otro nudo, cuatro cosas llevaban ese mantel(...) ahora ya no se lleva” (CR0022, entrevista grupal 3, 2025). 

En cuanto a la infraestructura, los resultados del análisis de las entrevistas evidencian que, hoy en día, gracias a la Ordenanza que fortalece la comercialización agroecológica justa y solidaria en el cantón Cuenca, las ferias de la RAA han sido ratificadas por la EDEC EP en los espacios públicos que han venido funcionando en los últimos años. Al respecto, un representante institucional señaló: “ya hay tranquilidad en ellas, porque ya los espacios donde han venido funcionando han sido ratificados; sabemos que nadie les va a mandar sacando… son espacios dignos, espacios cómodos” (EMCS001, comunicación personal, 2025).

Otra fortaleza en cuanto a infraestructura de las ferias de la RAA radica en que existen servicios básicos: agua y luz que hacen que puedan funcionar. No obstante, el acceso fue diferenciado, así, la feria de Cristo Rey tiene acceso a estos servicios. Esta disponibilidad no está cerca, ya que deben acercarse al lugar donde arriendan como bodega. Al respecto afirman: “En cuanto al agua, los vecinos nos donaron; nos dieron incluso agua. Lo único que no tenemos es baño, pero gracias a un convenio… sí tenemos acceso a uno, aunque nos cueste” (CR006, entrevista grupal 1, 2025).

Por otro lado, una de las mayores dificultades está relacionada con las carpas. Al respecto expresan: “Cuando coge el sol o la lluvia, nos ha perjudicado porque son carpas angostas y están deterioradas” (HR001, entrevista grupal 2, 2025). Los estantes disponibles se encuentran deteriorados y resultan poco prácticos: “Las compañeras del Vergel tenían problemas porque (…) invirtió en estantes demasiado pesados para una mujer” (CR006, entrevista grupal 1, 2025).

Dinámicas organizativas y de interacción social presentes en las ferias de la RAA

En la Tabla 7 se presentan los resultados del análisis de los datos relacionados con las dinámicas organizativas y de interacción social, evidenciando el predominio de los vínculos de apoyo mutuo y solidaridad entre las personas participantes de las ferias de la RAA, con un 82,9 %.  Asimismo, el 54,3 % reconoce la existencia de la relación de aprendizaje colectivo que se manifiesta a través de la enseñanza de unas a otras y de organización para la mejora de las prácticas y que reitera el carácter formativo de las ferias.

De la misma forma, el 54,3 % destaca que se enseñan entre ellas y que organizan formas de aprendizaje o mejorar las prácticas, lo que confirma que las ferias funcionan como mercados, pero también como escenarios de aprendizaje comunitario y de fortalecimiento de capacidades campesinas. En contraposición, el 94,3 % asegura que las relaciones no giran en torno a la venta o el intercambio económico, lo que pone en evidencia que las relaciones van más allá de lo comercial y están orientadas al fortalecimiento de lazos sociales.

De manera similar, el 94,3 % asegura que no existen rivalidades, conflictos o desconfianza entre algunas personas, lo que refuerza la idea de un entorno de confianza y cooperación. Finalmente, el 42,9 % de las productoras reconoce que hay vínculos afectivos fuertes, que trascienden lo comercial, lo que añade un componente emocional que afianza la cohesión social y la identidad comunitaria de la Red.

Tabla 7. Relaciones sociales y formas de vínculo entre personas participantes de la red agroecológica, según las socias(os) de la RAA

Nota. Elaboración propia.

Los datos de la Tabla 8 evidencian que el 80 % de las productoras afirman participar en espacios de capacitación técnica, organizativa o política, lo que pone de manifiesto un interés por aprender y fortalecer capacidades en la red. Complementariamente, el 62,9 % señala que comparte lo aprendido, situación que permite reforzar dinámicas de enseñanza mutua y construcción comunitaria.

En cuanto a la participación en la toma de decisiones, el 42,9 % afirma participar. Dato que deja en evidencia una presencia parcial. La participación en roles de liderazgo (11,4 %) y de representación en el exterior (20 %) es aún más reducida, lo que apunta a las limitaciones en cuanto al empoderamiento político. Finalmente, un 31,4 % argumenta que pertenecer a la red les ha ayudado a fortalecer la autoestima y la autonomía.

Tabla 8. Formas de participación de las productoras dentro de la red agroecológica, según las socias(os) de la RAA

Nota. Elaboración propia.

Por otra parte, según el sentir de las personas consumidoras, las ferias agroecológicas se perciben como espacios de cooperación, pertenencia y confianza. Así, el 70,1 % de las personas consumidoras responden que la cooperación y el apoyo mutuo se dan de forma significativa; el 61,8% responde que siente un alto sentido de pertenencia. En cuanto a las relaciones personales y comerciales, el 56,9 % responde que son significativas, situación que confirma que las ferias de la RAA van más allá de lo económico y fortalecen los vínculos sociales. Asimismo, el 61,8 % de las personas consumidoras afirman que las ferias de la RAA contribuyen significativamente a la unión entre personas consumidoras, productoras y la comunidad en general. Por último, el 67,4 % de las personas participantes, señalan que existe mucha confianza respecto de los productos y la información que otorgan los productores, lo que legitima a las ferias agroecológicas como espacios confiables y cohesionadores (Tabla 9).

Tabla 9. Percepción de las personas consumidoras sobre la cooperación, sentido de pertenencia, niveles de confianza en las ferias de la RAA

Nota. Elaboración propia.

Las entrevistas evidencian que las relaciones sociales en la (RAA) resultan ser diversas y complejas debido a la diversidad de organizaciones de base que la conforman; no obstante, la existencia de ordenanzas y acuerdos colectivos ha favorecido, por una parte, la autogestión y, por la otra, la cohesión social. Al respecto, se expresa: “Para cada feria hay un reglamento (…) no es que haya uno específico, sino un reglamento general para todas las ferias de la RAA” (CR0011, entrevista grupal 1, 2025), lo que demuestra un marco común de organización.

Las productoras entienden que la acción que están llevando a cabo se ubica en la economía, campesina priorizando la soberanía alimentaria y el buen vivir, permitiendo con ello equilibrar las dimensiones sociales, culturales y productivas, expresan: “Nosotros no nos reconocemos como economía popular y solidaria (…) somos una economía campesina” (TRAA001, Entrevista técnica RAA, 2025).

Las entrevistas ponen de manifiesto el interés creciente por parte de las productoras de las ferias agroecológicas en potenciar su autonomía y empoderamiento en la red. La mayoría de ellas asisten a talleres y participan en reuniones, aunque se reconocen ciertas debilidades en el liderazgo y en la toma de decisiones. Al respecto, una de ellas expresa: “Las reuniones también son cada segundo lunes del inicio del mes; usted tiene que estar ahí” (Entrevista grupal 2, 2025), lo que muestra la importancia del compromiso organizativo. Sin embargo, también reconocen tensiones: “Nos falta un poquito más de unión dentro de las ferias, conocernos un poquito más, como más allá de vernos solamente como vendedoras” (Entrevista grupal 2, 2025).

Por otra parte, las ferias agroecológicas se ven como espacios de confianza y cercanía. Una de las entrevistadas expresó: “Yo me siento bien en la feria porque así venga triste, venga lo que sea, pero ahí me voy riendo” (CR003, entrevista grupal 1, 2025), poniendo en evidencia la manera como trascienden los lazos de confianza el ámbito comercial.

Finalmente, las entrevistas muestran que las ferias son espacios de encuentro y apoyo mutuo, aunque con desafíos en comunicación interna. Una productora señaló que “en la feria uno hay que llevarse como hermanos para cualquier cosa, apoyarse de uno a otro” (CR002, entrevista grupal 1, 2025), mientras que otra admitió que “la relación, si bien somos seres humanos, siempre hay discrepancias, pero son pasajeras que con diálogo podemos salir adelante” (CR0022, entrevista grupal 3, 2025).


Discusión

Los datos obtenidos muestran que, en las ferias agroecológicas de la RAA, las mujeres adquieren una función protagónica, tanto en la producción como en el consumo. Estas ferias constituyen un ámbito de intercambio del cual participan, en su mayoría, mujeres productoras y consumidoras, lo que reafirma el rol central de las mujeres en la sostenibilidad de la economía familiar. Junto con el quehacer del hogar, el ámbito de la producción de alimentos y del comercio se constituye como una superposición de prácticas de intercambio que no solo habilitan la economía social, sino que consolidan la socialización entre mujeres y, eventualmente, la confianza productiva en la comunidad. Estos datos concuerdan con los hallazgos de León-Vega et al. (2022), que mencionan que las mujeres son actores importantes en la sostenibilidad de los sistemas agroecológicos, pues combinan trabajo productivo y la atención del hogar. En este mismo sentido, Arce et al. (2024) afirman que los mercados campesinos feminizados refuerzan los vínculos de reciprocidad, que encuentran su expresión en la organización de las ferias como espacios en los que las mujeres sostienen la reproducción social. Este protagonismo de las mujeres también se articula con lo que indican   Martínez-Torres y Rosset (2014), quienes señalan que el diálogo de saberes en el contexto de los movimientos campesinos se constituye desde las prácticas colectivas de resistencia en las que las mujeres tienen un papel estratégico. Además, el contraste en niveles educativos entre productoras y consumidoras se transforma en un saber que, como indican Barros et al. (2025), legitima la producción agroecológica frente a los consumidores urbanos con un nivel educativo más alto, y que no desvaloriza el saber local.

En lo que respecta a las prácticas ambientales y las condiciones de infraestructura, los resultados sugieren que las limitaciones materiales no producen desarticulación, sino que fomentan la solidaridad y la cooperación. Este hecho se corresponde con lo que señala (Altamirano Solarte, 2023), quien sostiene que las dificultades logísticas en circuitos cortos de comercialización alimentaria ofrecen como resultado la emergencia de acuerdos colectivos y estrategias de ayuda mutua. En la misma línea, Peredo Parada et al. (2025) destacan que las prácticas agroecológicas no responden únicamente a técnicas de producción, sino que son necesariamente la manera de expresar una ética comunitaria de cuidado de la naturaleza y de las comunidades, lo cual también se puede leer en la respuesta organizada a problemas ambientales como la contaminación en las ferias. En este sentido, Altieri y Toledo (2011) han comentado que la agroecología latinoamericana se asume como un verdadero proyecto socioecológico al rescatar la particular relación que se establece entre campesinado y territorio, cosa que también puede observarse en la dimensión comunitaria de la feria.

Los resultados sobre las dinámicas organizativas y de interacción social presente en las ferias de la RAA, muestran que, que las ferias son una infraestructura social, y no solamente económica, donde la solidaridad, la confianza, la enseñanza mutua están por encima de las rivalidades en la cimentación de identidades colectivas, lo que se corresponde con lo documentado por (Regis et al., 2025), quienes analizan las ferias como lugares donde se generan espacios de cohesión territorial que posibilitan la construcción de proyectos colectivos y el afianzamiento de redes sociales campesinas. Por su parte, Guevara et al. (2023) constatan que las ferias son espacios de aprendizaje colectivo e innovación social. Esas dinámicas se vinculan con lo señalado por Van Der Ploeg (2008), quien afirma que el modo campesino sería una forma de organización en torno a la cooperación, la pluriactividad y la reproducción social y no alrededor de la lógica mercantil. Asimismo, Tamayo Montoya y Molina Valencia (2018)  expresan que las ferias agroecológicas, al desarrollarse en el marco de los principios del comercio justo y la solidaridad, contribuyen a la cohesión social y a la autonomía campesina.


Conclusiones

El análisis de los resultados permite afirmar que las ferias agroecológicas de la RAA son espacios en donde converge diversidad sociodemográfica, donde se implementan prácticas productivas sostenibles y dinámicas organizativas y relacionales que en conjunto contribuyen a fortalecer la cohesión social en el marco de la economía campesina. La heterogeneidad de edades y de los niveles educativos de las y los participantes no se procesa como un obstáculo, sino más bien como un factor de complementariedad que abre el horizonte de saberes y experiencias, promoviendo, por un lado, condiciones para la transmisión intergeneracional y, por otro lado, para el aprendizaje colectivo.

En torno a las prácticas productivas y ambientales, las productoras reconocen la importancia de mantener sistemas diversificados, orientados tanto hacia el autoconsumo como hacia la venta, en donde prima el uso de las técnicas agroecológicas; estas cumplen con el requisito de sostener alimentos culturalmente apropiados y sanos y fortalecer la autonomía campesina y el sentido de corresponsabilidad frente a la naturaleza, lo que a su vez reafirma la base ética y comunitaria de la red.

Las dinámicas organizativas y relacionales dejan entrever que la cooperación, el apoyo mutuo y la confianza son el eje de los vínculos. La feria se convierte en espacio de construcción de comunidad, en donde las relaciones económicas a través de la venta alimentan la construcción de identidades colectivas. Las limitaciones en la participación en la toma de decisiones y en el liderazgo de algunas productoras que perduran son, no obstante, un marco general, ya que el resto de las relaciones son de tipo afectivo y solidario, lo que contribuye a sostener un tejido social cohesionado.

En conclusión, las ferias agroecológicas contribuyen a la cohesión social mediante al menos cuatro mecanismos que se relacionan: (i) el reconocimiento de la diversidad sociodemográfica y cultural donde las mujeres tienen un fuerte protagonismo; (ii) la gestión comunitaria, también a partir de las limitaciones ambientales y de infraestructuras; (iii) la construcción de confianza y reciprocidad a partir de las dinámicas relacionales y; (iv) la articulación entre saberes locales en contraposición con conocimientos más escolarizados. Por lo tanto, en la medida en que llevan a pensar que las ferias agroecológicas son instituciones comunitarias que sostienen la economía campesina, la soberanía alimentaria y la reproducción de la vida en términos de justicia social y medioambiental, alejándose de lógicas individualistas y mercantilizadas.

 


Agradecimientos

Las autoras agradecen a las personas socias y socios de las RAA quienes han proporcionada la información para compartir su experiencia con otras organizaciones y con la sociedad en general.


Potencial conflicto de intereses

Las autoras declaran que no existe conflicto de intereses en la realización de la investigación.


Fuentes de financiación

Este estudio fue financiado por el Vicerrectorado de la Universidad de Cuenca, través del proyecto de investigación “Red Agroecológica Comunitaria: Enfoque Integral para el Diseño y Fortalecimiento de Ferias Agroecológicas en Cuenca”, ganador del “XXI Concurso Universitario de Proyectos de Investigación”.


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1 Magíster en Gestión Ambiental para Industrias de Producción y Servicios. Docente e investigadora, Universidad de Cuenca. Cuenca, Ecuador. Correo electrónico: jessica.criollo@ucuenca.edu.ec ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4076-0624 Google Scholar: https://scholar.google.com/citations?hl=es&user=GgSd5XwAAAAJ

2 Máxima escolaridad. Docente e investigadora, Universidad de Cuenca. Cuenca (Ecuador). Correo electrónico: ximena.peraltav@ucuenca.edu.ec., ORCID: https://orcid.org/0000-0002-7578-663X Google Scholar: https://scholar.google.com/citations?hl=es&user=jB0jDcYAAAAJ

3 Especialista en la Conservación del Medio Ambiente. Técnica, Universidad de Cuenca. Cuenca, Ecuador. Correo electrónico: pamela.abad@ucuenca.edu.ec ORCID: https://orcid.org/0009-0000-9536-7638 Google Scholar: https://scholar.google.com/citations?hl=es&user=iD_zVGkAAAAJ

4 Ingeniera Ambiental. Técnica Universidad de Cuenca. Cuenca, Ecuador. Correo electrónico: darlenys.ramirez@ucuenca.edu.ec., ORCID: https://orcid.org/0009-0003-5604-1266 Google Scholar: https://scholar.google.com/citations?hl=es&user=SY4mUUoAAAAJ

5 Doctora en Sostenibilidad Territorial (c). Docente e investigadora, Universidad de Cuenca. Cuenca, Ecuador. Correo electrónico: soniac.siguenza@ucuenca.edu.ec. ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7769-538X Google Scholar: https://scholar.google.com/citations?hl=es&user=5poEhgwAAAAJ


Para citar este artículo: Criollo Bravo, J., Peralta Vallejo, X., Abad Merchán, P., Ramírez Rampirez, D. S., y Siguenza Orellana, S. (2026). Ferias agroecológicas como escenarios de cohesión social: dinámicas de interacción y construcción comunitaria, 2025. Revista Luna Azul, (63), 320-349. https://doi.org/10.17151/luaz.2026.63.15

 


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